"Desde su trono, el Cordero saludará al obrero fiel y al alma salvada por su labor y los conducirá al árbol de la vida y a la fuente de aguas vivas. ¡Con qué gozo contemplará el siervo de Cristo esos redimidos, que podrán compartir la gloria de su Redentor!" (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 264).
En el año 1969 tuve el privilegio de asistir a mi primera campaña evangelística, la que se llevó a cabo en el Bronx, en la ciudad de Nueva York. La campaña se realizó en una carpa y hubo muy buena asistencia. Lo que más me impresionó de ese evento fue el evangelista, que predicaba con mucho entusiasmo y poder.
Recuerdo muy bien los llamados que hacía y cuánta gente respondía. Seguí asistiendo todas las noches y al final hubo un gran bautismo con un buen número de personas. Esa fue la primera vez que vi a tantas personas entrar en las aguas bautismales. Lo que más recuerdo de esa ocasión es el ver los rostros de los candidatos al salir del bautisterio. Se veían tan sonrientes y felices, como si ese día fuese el más feliz de sus vidas.
Ya en pocos días las iglesias hispanas de nuestra Unión y de la División Norteamericana participarán en la gran campaña llamada La Esperanza es Jesús, la que será transmitida por medio del canal oficial de la Iglesia Adventista, Esperanza TV, desde la ciudad de Chicago del 10 al 17 de agosto de este año. No hay duda alguna que el Señor ha dirigido el establecimiento de este evento tan especial. Doy gracias al Señor porque las iglesias de la ciudad de Chicago, los pastores y los dirigentes de las asociaciones de Illinois y Lake Region han unido sus esfuerzos en preparación para este evento. Han dedicado muchos meses para hacer contactos, entrenar a laicos, dar estudios bíblicos y distribuir literatura y volantes. También han pasado muchas horas en oración. Todo este esfuerzo está ahora llegando a su culminación. Y la pregunta es ¿por qué? ¿Por qué gastar miles de dólares y poner tanto esfuerzo en esta campaña? Para mí la razón se encuentra en Mateo 9:36-38: "Y cuando vio las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban acosadas y desamparadas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "A la verdad, la mies es mucha, pero los obreros son pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies."
En esta hora de tanta incertidumbre el mundo necesita más que nunca recibir nuestro mensaje de esperanza. Millones de personas están preocupados por su bienestar y el de sus familiares y buscan la solución a sus inquietudes. Al enfrentar esta crisis de hambre espiritual, Dios nos llama a hacer todo sacrificio que sea necesario para guiar a estas personas a los pies de Jesús. No hay duda que cuando llegue el día de sus bautismos y cuando todos lleguemos al trono de Dios, tendremos la misma reacción—rostros sonrientes porque el Señor nos ha redimido.
Carmelo Mercado es el vicepresidente general de la Unión del Lago.
Nota: Para obtener más información sobre la campaña vaya al sitio web www.laesperanzaesjesus.org.