La primera vez que asistí a una sesión mundial de la Iglesia Adventista fue en Atlantic City, New Jersey en el año 1970. En esa ocasión hubo más de 30,000 adventistas que adoramos durante el culto divino. El presidente de la Asociación General, en ese entonces Robert Pierson, predicó un sermón titulado That the World May Know (Para que el mundo pueda saber), en el cual desafió a la iglesia a hacer todo lo posible para predicar el mensaje de los tres ángeles a un mundo en gran necesidad. Cuando salí de allí sentí una gran determinación de aceptar el desafío.
No hay duda que desde entonces la iglesia ha crecido de una manera formidable. En 1970 la membresía mundial era un poco más de dos millones. El informe más reciente indica que la membresía actual es de más de trece millones. Se calcula que se lleva a cabo un bautismo cada 32 segundos, y si continúa así, la membresía de la iglesia llegaría a más de veintiún millones para el año 2015.
A pesar de este crecimiento podemos discernir un problema, al hacer las matemáticas. La población del mundo es ahora más de seis billones y para el año 2015 -- habrá aumentado un billón más. En San Matero 24 se nos dice que este evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las razas, y luego vendrá el fin. Y yo me pregunto: ¿cómo podrá cumplirse esta profecía?
El Señor demostró, por medio de su propio ejemplo, la manera de ganar al mundo. Jesús pasó tres años y medio con los doce discípulos, enseñándoles con su ejemplo la forma de redimir a los pecadores. Luego los apóstoles siguieron su ejemplo para ganar y entrenar a más discípulos. El resultado fue una gran cosecha de almas para Cristo. La clave del crecimiento era que cada hermano se consideraba un ganador de almas. Al estudiar la fórmula del discipulado resulta evidente que la estrategia de Jesús era la multiplicación de discípulos.
En la actualidad hay iglesias que dependen sólo de un evangelista para ganar almas; aunque esto está muy bien, ---- tiene sus limitaciones. Imagínese que un evangelista ganara mil almas por día durante todo un año. Su primer año parecería ser exitoso con 365,000 bautismos. Si continuara así durante veinticinco años llegaría a bautizar a más de 9,125,000 almas. Sin embargo, ¿qué ocurriría si usáramos el método de Jesús? Si una persona ganara solamente un alma en un año pero le enseñase al nuevo converso a ganar a otra alma y se continuase el mismo proceso, en veinticinco años la suma total de bautizados llegaría a ser 33,554,432. Es más, si se continuara el proceso, ¡llegaríamos a alcanzar al mundo entero en un total de treinta y tres años!
¿Quieres ser un ganador de almas y ser parte del cumplimiento de la profecía? Inscríbete para asistir a la Convención Comparte la luz que se llevará a cabo del 26 al 28 de agosto en el Hotel Radisson en Merrillville, Indiana. Entre los oradores hispanos estarán Frank González y José Vicente Rojas. Para obtener más información visite la página web www.plusline.org.
Carmelo Mercado es el Vicepresidente general de la Unión del Lago.