El apóstol Pablo se sentía frustrado. Durante su primer viaje misionero había viajado por más de dieciocho meses y había establecido iglesias en seis territorios diferentes. En el segundo viaje se dedicó a visitar las iglesias que había fundado anteriormente. Pero quería también predicar el evangelio en Asia, donde le parecía que podría tener mucho éxito, ya que había muchos judíos y sinagogas en esa región. Pero el Espíritu Santo le prohibió ir a Asia. Luego intentó ir hacia el norte, a Bitinia, pero el Espíritu Santo también le prohibió ir allí. Debido a estas prohibiciones, Pablo y Silas tuvieron que viajar más de 300 millas sin predicar el evangelio.
Cansados de viajar, llegaron finalmente a Troas. Me imagino que Pablo oró antes de acostarse, como era su costumbre y le pidió a Dios que lo guiara a dónde debía ir. En la noche tuvo una visión en la cual vio a un varón macedónico que estaba de pie y que le decía: "pasa a Macedonia y ayúdanos." Con nuevo ánimo los dos misioneros fueron a Macedonia y llegaron a Filipos, un lugar donde había pocos judíos y donde no había ninguna sinagoga. Al leer el capítulo 16 del libro de Los Hechos se puede notar que Pablo y Silas experimentaron mucho peligro y persecución. Pero el resultado fue el establecimiento de una fuerte iglesia cuyos miembros aumentaban constantemente.
Es interesante ver cómo en la actualidad se puede oír el llamado macedónico en este país, tal como ocurrió en Evansville, Indiana. En febrero de 2001 una persona hispana llamada Marcial Camilla comenzó a visitar la iglesia de habla inglesa en Evansville. Luego llegaron otras personas de habla hispana a la Escuela Sabática de esa iglesia. Bela Kobor, el pastor de esta iglesia y los miembros de la misma vieron la necesidad de evangelizar a los hispanos y trataron de conseguir a alguien que enseñara una clase de Escuela Sabática en español. La iglesia vio contestada su oración cuando Michael y Cecilia DePriest (una familia bilingüe) se mudaron a Evansville en mayo de 2001. El grupo de habla hispana siguió creciendo y pronto surgió la necesidad de conseguir a un obrero bíblico.
En agosto de 2002 Luis Evia, un pastor del estado de Washington, visitó la ciudad de Evansville para ver si Dios lo estaba llamando a apoyar la obra hispana en ese lugar. Durante su visita Evia escuchó el llamado macedónico y pronto hizo la mudanza con toda su familia. El grupo siguió creciendo, con la bendición de Dios, el 26 de marzo de este año se organizó la primera iglesia hispana en Evansville.
Dios llama en la actualidad a personas hispanas para que se trasladen a lugares nuevos y para que abran obra hispana. En nuestra propia unión hay muchas ciudades con un número muy alto de habitantes hispanos, pero donde no existe ninguna iglesia hispana adventista. La hermana White nos dice:
"Hay campos abiertos que invitan a los obreros a entrar. La cosecha está madura y por todas partes en la tierra se escucha el ferviente llamado macedónico que pide obreros" (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 43).
¿Será que Dios le está llamando hoy para entrar en un campo nuevo?
Carmelo Mercado es el vicepresidente general de la Unión del Lago.