"La unión de una obra semejante a la que Cristo hizo en favor del cuerpo y una obra como la que Cristo realizó por el alma es la verdadera interpretación del Evangelio (Evangelismo, p. 374.)
En el año 2003 mi esposa y yo fuimos a un centro adventista de salud en Oklahoma, llamado Lifestyle Center of America, con el propósito de aprender cómo vivir un estilo de vida más saludable. Allí pasamos tres semanas en las que nos hicieron extensos exámenes médicos y nos enseñaron los principios básicos para tener buena salud. En aquella ocasión participaron también unas 25 personas que padecían de una variedad de problemas de salud como diabetes y alta presión sanguínea. Al final de las tres semanas nos dieron la oportunidad de testificar sobre qué nos había parecido el programa. Lo impresionante de ese evento fue escuchar los testimonios de los participantes, de cuánto habían mejorado. Me impactó de manera particular el testimonio de una señora no adventista cuando dijo Yo doy gracias a Dios por ustedes los adventistas, porque ustedes me salvaron la vida.
Estudios científicos han confirmado que de los hispanos que han vivido en este país menos de cinco años, 13% sufren de alta presión, 6.9% de diabetes y 16% de sobrepeso. Es más, si han vivido aquí por más de cinco años, los porcentajes cambian: 20% sufren de alta presión, 7.5% de diabetes y 22% de sobrepeso. Otra realidad que complica la salud de los hispanos es que tienen menor probabilidad de tener seguro médico, y como resultado, menor acceso a tratamiento y cuidado médico. ¿Habrá acaso alguna manera de que nuestras iglesias puedan usar de sus recursos para mejorar la salud de nuestros vecinos hispanos?
La iglesia Maranata y la Central en Grand Rapids hicieron algo especial en esta área.. En cooperación con la Universidad de Andrews, estas iglesias organizaron una feria de salud con doce puestos en los que los participantes podían hacerse exámenes en áreas como alta presión, diabetes, SIDA, capacidad pulmonar, el pulso, entre otras. El evento se anunció por radio y en el periódico y fue impresionante ver la cantidad de personas que asistieron y se beneficiaron.
El éxito de esta iniciativa fortaleció en mí la convicción de que nuestras iglesias hispanas deberían ofrecer programas como ferias de salud, combinados con enseñanzas prácticas de cómo cuidar la salud. No tengo la menor duda de que gran cantidad de vecinos asistirían a un evento como éste.
El departamento hispano de la Unión está interesado en apoyar la obra médica misionera. Si su iglesia desea organizar un programa de salud para la comunidad, por favor comuníquese conmigo. Envíeme un correo electrónico a vicepresident@lucsda.org. Mi oración es que cuando concreten iniciativas como la de Grand Rapids, el resultado sea la sanidad tanto del alma como del cuerpo de multitudes de personas.
Carmelo Mercado es el vicepresidente general de la Unión del Lago.