"Las bendiciones del Evangelio deben comunicarse por medio del contacto directo y del ministerio personal. Los que cumplen la obra que les ha sido asignada, no sólo serán una bendición para otros, sino que ellos mismos serán bendecidos. . . . Los desalentados olvidarán su desaliento, los débiles se tornarán fuertes, los ignorantes llegarán a ser inteligentes, y todos encontrarán un ayudador infalible en Aquel que los llamó." (Consejos sobre la Salud, 388)
"Me sentí tan bien al estar en esa iglesia", fueron las palabras de Alicia Torres cuando hablé con ella por teléfono. Sucede que yo había recibido noticia que la Iglesia Central de Chicago había tenido su primera Feria de Salud para la comunidad en su nuevo templo, y quería saber cuáles eran las impresiones de aquellas personas que habían asistido y de las que habían ayudado en el programa.
Alicia y su esposo Pablo habían asistido por primera vez al culto de la Iglesia Central el 24 de febrero. Allí se enteraron que la iglesia iba a tener su Feria de Salud el siguiente día. Al regresar a la iglesia se maravillaron al ver una iglesia en acción con las puertas abiertas a la comunidad. "Todo fue muy bonito y profesional. Aprendí mucho sobre cómo cuidar el cuerpo y a la vez llegué a conocer a más miembros de la iglesia adventista."
Hablé también con Joel Mancilla. Él y su esposa Sandra se habían comprometido para ayudar en el programa. Su responsabilidad era la de ayudar con la distribución de comida para los que vinieran al evento. Joel esperaba recibir las donaciones de comida con mucha anticipación y se sentía nervioso porque al acercarse el día del evento no llegaba lo que esperaba. Pero él siguió orando y decidió ponerlo todo en las manos de Dios. Cuando concluyó la feria Joel se maravilló al ver que la comida no sólo fue suficiente para todos, sino que hasta había sobrado. Joel me dijo: "El Señor siempre abre las puertas".
Idalia Zúñiga tenía la responsabilidad de organizar a los ujieres, quienes estaban encargados de saludar a la gente, ayudar en la inscripción y guiar a los participantes a los diferentes puestos de la feria. "A pesar del mal tiempo vinieron muchas personas y me sentí tan feliz al verlas venir para recibir nuestros servicios de salud."
Roberto Lillo, pastor asociado de la iglesia Central y director del evento me dijo: "No hay duda que en verdad la Feria de Salud llegó a suplir las necesidades de la comunidad y los voluntarios recibieron una gran bendición el poder ayudar a la gente."
Hay personas en nuestras comunidades que nunca se han encontrado con un adventista y necesitan nuestro contacto personal. Desafortunadamente existe el peligro en nuestras iglesias que lleguemos a ser un club social en vez de ser un hospital para pecadores. La Iglesia Central ha demostrado que una iglesia que sirve a la comunidad no sólo ayuda a la comunidad, sino que ella misma recibe una bendición. Mi desafío a las iglesias hispanas de nuestra Unión es que abramos las puertas a la comunidad y que dejemos así brillar el amor de Dios en nuestras acciones.
Carmelo Mercado es el vicepresidente general de la Unión del Lago.