“No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada” (Notas biográficas de Elena G. de White, 216 (1902).
Recuerdo muy bien la ocasión en que recién llegado a las oficinas de la Unión del Lago como el nuevo vicepresidente de la Unión el director de comunicaciones de la misma, Gary Burns, me preguntó en cuanto a la idea de tener una columna en español en la revista Lake Union Herald. Le respondí que para mí, escribir en español no era tan fácil como hacerlo en inglés, pero que sí lo haría con la ayuda de Eunice Isabel Dupertuis, una profesora de lenguas en la Universidad Andrews. La primera columna apareció en el mes de enero de 2005 con el título “Crear nuevas conexiones”.

Considero que ha sido un gran privilegio el poder escribir artículos para nuestro pueblo hispano durante veinte años. Ahora deseo informales del inicio de una nueva etapa en mi vida. Después de pasar mucho tiempo en meditación y oración, mi esposa, Rosanne, y yo hemos decidido jubilarnos. Esto se hará efectivo el primero de junio de este año. Además, ese mismo día celebraremos nuestro cuarenta aniversario de matrimonio. Hacemos este anuncio con cierta tristeza porque hemos llegado a tener un gran aprecio y cariño por los hermanos y pastores de esta Unión, y nos da pesar despedirnos de ellos. Pero, a la vez, tengo la confianza de que Dios continúa guiando a su iglesia.
Al terminar esta etapa de la vida, quiero expresar mi gratitud a la profesora Isabel Dupertuis por el excelente trabajo realizado al editar mis artículos. Quiero agradecer también a las diferentes asistentes administrativas que he tenido a lo largo de los años, en especial a mi asistente actual, Carmen Ávila, a quien aprecio por la forma en que organiza los detalles que requieren atención. Agradezco, además, a Magaly Torres, nueva directora asociada de ministerios multiculturales. Gracias a su pasión y amor por la misión, la Unión recibió de Lily Endowment más de un millón de dólares para atender a los niños que asisten a nuestras iglesias. Por último, agradezco a los coordinadoroes y pastores por su trabajo tan excelente y sigo orando para que se mantengan valientes y sometidos a la voluntad de Dios.

He meditado mucho acerca de lo que Dios me ha enseñado en los últimos cincuenta años de ministerio y en qué puedo compartir con ustedes. En resumen, les paso las siguientes lecciones:
- Mantener los ojos en Cristo – A través de los años he visto cómo el enemigo ha tratado de desviar mi atención hacia los errores de la iglesia. La realidad es que sí ha habido y sigue habiendo equivocaciones porque, como humanos, no somos perfectos. Yo mismo he cometido errores en mi relación con Dios y con ciertas personas a quienes he ofendido. Doy gracias a Dios porque, a pesar de nuestros errores, nos guía al arrepentimiento y nos sigue usando por medio del Espíritu Santo.
- Seguir en la misión — Nuestro Señor nos ha dado una misión: compartir las buenas nuevas con toda criatura. El mundo sigue en caos como lo predijo el Señor en su Palabra, y como mensajeros de Dios, es menester que la Iglesia Adventista comparta el mensaje de los tres ángeles para que se conozca la esperanza bienaventurada que tenemos.
- Buscar la unidad – Al poco tiempo de mi llegada a la Unión, nosotros, como administradores, tuvimos que dar ciertos pasos para mantener la integridad de la iglesia, lo que generó preocupación entre muchos hermanos hispanos. En la columna del mes de septiembre de 2005 mencioné y sigo afirmando en la actualidad, lo que se encuentra en 1 Corintios 1:10: “Os exhorto …que no haya disensiones entre vosotros …sino que estéis completamente unidos en la misma mente y el mismo parecer”.Veo en la actualidad que para algunos existe cierta desconfianza hacia la autoridad de la iglesia debido a especulaciones infundadas. A través de los años he observado cómo trabajan los administradores en todos los niveles y les aseguro que tienen la mejor intención de guiar a nuestra iglesia para que cumpla con su misión. Sin embargo, solo puede hacerlo si tanto los laicos como los pastores trabajan unidos con ellos.
- Apoyar a los jóvenes y las damas – En el año 2005 organizamos el primer retiro de jóvenes a nivel de Unión para jóvenes solteros, llamado Encuentro. Luego, en el año 2006, organizamos el primer retiro de damas titulado “Rosa en el jardín de Dios”. Estos dos eventos me ayudaron a apreciar por primera vez el potencial de los jóvenes y de las damas de nuestras iglesias. Deseo animar a los líderes de las iglesias a que aprovechen sus talentos y energía para tener mayor impacto en las comunidades alrededor de sus iglesias.
- No temer – Siento mucha tristeza al ver cómo la administración actual de este país ha asumido una posición antinmigrante y ha encarcelado a una cantidad de personas que han venido solo para darles un mejor futuro a sus familias. Esta postura tiene el potencial de separar a familias e incrementar el temor de quienes aún no tienen la ciudadanía estadounidense. Sin embargo, a pesar de lo que está pasando, me anima saber que Dios nos ama y nos dice que en este mundo solo andamos como “peregrinos” (Hebreos 11:13-16), y que nuestra ciudadanía está en el cielo de donde vendrá nuestro Señor (Filipenses 3:20).
Nunca pensé que, desde que me bauticé siendo adolescente hace casi sesenta años, que llegaría a este momento sin que Cristo hubiera regresado. Pero aun así, tengo fe en Dios porque sé en quién he creído. Casi al final de su vida, la hermana White dijo: “No tenemos nada que temer del futuro” porque nuestro capitán está al timón del barco. En el libro de Apocalipsis, Jesús termina su mensaje a la iglesia diciendo: “Sí vengo pronto.” Y Juan el apóstol responde a esa promesa: “¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús! Que la gracia del Señor Jesús sea con el santo pueblo de Dios”.

Carmelo Mercado es el vicepresidente de la Unión del Lago.